Inspiraciones: Despedida. Jorge Tellier

Actualizado: 10 nov 2020



Me despido de mi mano

que pudo mostrar el paso del rayo

o la quietud de las piedras

bajo las nieves de antaño.


Para que vuelvan a ser bosques y arenas

me despido del papel blanco y de la tinta azul

de donde surgían los ríos perezosos,

cerdos en las calles, molinos vacíos.


Me despido de los amigos

en quienes más he confiado:

los conejos y las polillas,

las nubes harapientas del verano,

mi sombra que solía hablarme en voz baja.



Me despido de las Virtudes y de las Gracias del planeta:

Los fracasados, las cajas de música,

los murciélagos que al atardecer se deshojan

de los bosques de casas de madera.


Me despido de los amigos silenciosos

a los que sólo les importa saber

dónde se puede beber algo de vino,

y para los cuales todos los días

no son sino un pretexto

para entonar canciones pasadas de moda.


Me despido de una muchacha

que sin preguntarme si la amaba o no la amaba

caminó conmigo y se acostó conmigo

cualquiera tarde de esas que se llenan

de humaredas de hojas quemándose en las acequias.

Me despido de una muchacha

cuyo rostro suelo ver en sueños

iluminado por la triste mirada

de trenes que parten bajo la lluvia.


Me despido de la memoria

y me despido de la nostalgia

-la sal y el agua

de mis días sin objeto -


y me despido de estos poemas:

palabras, palabras -un poco de aire

movido por los labios- palabras

para ocultar quizás lo único verdadero:

que respiramos y dejamos de respirar.


Jorge Teillier


De El árbol de la memoria, 1961


También en Los dominios perdidos, 1992


Despeço-me da minha mão

que pôde apontar a passagem do raio

ou a quietude das pedras

sob as neves de antanho.



Para que voltem a ser bosques e areias

digo adeus ao papel branco e tinta azul

donde surgiam os rios indolentes,

porcos na rua, moinhos vazios.



Despeço-me dos amigos

em que mais confiei:

os coelhos e as mariposas,

as nuvens de farrapos do verão,

minha sombra que soía falar-me em voz baixa.



Despeço-me das Virtudes e Graças do planeta:

Os fracassados, as caixas de música,

os morcegos que ao anoitecer se desfolham

dos bosques de casas de madeira.



Digo adeus aos amigos silenciosos

que só querem saber onde

podem beber um copo de vinho,

para quem os dias são pretexto apenas

para entoar canções fora de moda.



Despeço-me duma rapariga

que sem me perguntar se a amava ou não amava

andou comigo e deitou-se comigo

numa tarde dessas cheias de fumo

de folhas a arder nas bermas

Despeço-me duma rapariga

cujo rosto vejo em sonhos

iluminada pelo olhar triste

de comboios partindo sob a chuva.



Despeço-me da lembrança

e também da saudade

- água e sal de meus dias vazios –



e bem assim me despeço destes poemas:

palavras, palavras – um pouco de ar

movido pelos lábios – palavras

para ocultar quiçá a única verdade:

que respiramos e deixamos de respirar.


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