Divagaciones: Erotismo en tiempos de eficacia comunicacional.



"...Una serie de dispositivos y tecnologías relativizan el encuentro amoroso y lo reducen a su inmediatez, restándole ondulaciones y vaivenes propias de su ritmicidad absurda y disarmónica, volviéndolo deseablemente rápido, transparente y gobernable, por medio de la técnica de eficacia comunicacional y voluntarismo gratificante."



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La pregunta por el discurso erótico-amoroso nace de una inquietud, de un cierto padecimiento.

Es la falta de amor o el exceso de pasión y los desencuentros de mis experiencias amorosas lo que hace interrogarme ¿Qué se ama cuando se ama? ¿Qué se desea cuando deseamos algo o a alguien? y ¿Qué lugar tiene el dolor o el desencuentro en esa experiencia? Preguntas que requieren ser formuladas para intentar bordear lo imposible e imprevisible del discurso amoroso.

Las nuevas condiciones de época han cambiado los tradicionales modos de ofertar el amor en un contexto de liquidez y fluidez que caracteriza las relaciones actuales. Los discursos amorosos lejos están de construir compromisos edificantes y sólidos del tipo “para toda la vida”.

Asistimos a nuevas configuraciones y registros en el modo de relacionarnos, un reordenamiento que sigue la lógica del mercado. Los discursos amorosos se transan al igual que un bien de consumo, predominando la lógica de la oferta y la demanda, su poca duración o el placer desechable de los amantes transformados en emprendedores ocasionales.

Para esto, una serie de dispositivos y tecnologías relativizan el encuentro amoroso y lo reducen a su inmediatez, restándole ondulaciones y vaivenes propias de su ritmicidad absurda y disarmónica, volviéndolo deseablemente rápido, transparente y gobernable, por medio de la técnica de eficacia comunicacional y voluntarismo gratificante.

La eficacia comunicacional, parte del supuesto que todo conflicto con la alteridad debe ser anulado. Existe un emisor, un receptor y un mensaje y todo estriba en el decir bien. Todos sabemos lo que queremos, y todos tenemos que comunicar con claridad eso que sabemos, concibiéndose el malentendido como una especie de falta de información. El poder actúa de este modo, señalando esta falta y produciendo los dispositivos u objetos que tienen esa información y que hacen circular un saber coagulado en diferentes formas: aseveraciones panfletarias que clasifican qué es el amor y qué no es amor, prótesis de suplencia amorosa, corregibilidad de los cuerpos para su visibilidad en el imperio de la estética homogénea, corregibilidad de la conducta amorosa para ser digno de amor. De ahí que se vuelvan de consumo típico los recetarios que enseñan a ¿Cómo quiero que me vean? ¿Qué imagen quiero transmitir? ¿Qué mensaje es el apropiado para mi marca personal?

El voluntarismo gratificante, responde a estas preguntas, orientando al sí mismo como un emprendedor, un responsable de sus elecciones, un responsable del hacer, es el verdadero “yes, you can”.

Hashtag empoderada, Hashtag pasión por mi trabajo, Hashtag feliz. Por que la felicidad se ha vuelto una técnica capitalista que permite producir distintos bienes de consumo para la gratificación.

Así todo encuentro amoroso estriba en entenderse bien y pasarlo bien. No obstante, es paradójico puesto que anula una dimensión humana y deseante, que es que todo encuentro con otro implica un malentendido estructural, también duele y tiene opacidades. Es la posibilidad de tránsito por estos lugares lo que hace desear conocer al otro, descifrarlo. Cuando se anula ese malentendido, en lugar de saber arreglárselas con lo que falla, se niega lo que falla, se juzga lo que falla, o se descarta lo que falla, por ende este amor consumible no es amor que transforme mi experiencia, que me invite a hacer otra cosa con ella. Es un amor que me invita a reafirmarme como inamovible, me captura.

Los encuentros desde esa reafirmación quedan atrapados en el marketing amoroso: sobreestimulación de la imagen e instantaneidad del mensaje : mostrar, vender, literalidad, sexting, comunicación en menos caracteres posibles, análoga a una eyaculación precoz.

No hay rodeos en esta conquista, es la sentencia de que “ambos sabemos lo que andamos buscando” ¿Es posible el erotismo cuando partimos de un formulario de saberes preconcebidos y que exigen al otro garantías inamovibles?


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El escenario de la actual crisis sanitaria mundial, la instalación del distanciamiento social y el discurso del miedo al contagio del otro, vuelve discutible la pregunta por el amor en estos contextos, por su lugar y por su territorialidad. ¿Desde qué posición se ama? ¿Por dónde transitan o circulan los amantes disponibles para amar? ¿Cuáles son los recorridos que se establecen como únicas vías posibles de ser transitada? En pandemia y confinamiento ¿Dónde surge el amor?

Mi experiencia está precisamente ubicada en los intersticios entre los cuerpos legítimos o no legítimos para sostener el deseo en una época que adolece del deseo de la juventud. Siempre un cuerpo joven es un cuerpo hermoso, no es desmentible eso, sino lo desmentible es que sólo se autorice el amor desde un lugar que indudablemente va a caducar.

Mujer, al borde de los 40, sin hijos y sin pareja y con deseos de amar. Ante la imposibilidad de salir a los lugares en que frecuentaba conocer a gente, me vi de un día para otro profundizando en las aplicaciones, en las experiencias virtuales y en las relaciones a distancias. ¿Cómo se sostiene el erotismo en esas experiencias en que la consumación del sexo parece tan paradójica como la valoración de la virginidad? ¿Es posible sostener un erotismo donde su gratificación es postergable? ¿Cómo se mantienen las ganas de desear?¿Cómo se construyen formas de acercarnos cuando estamos mediados por espacios sin cuerpo, sin aroma, sin las nueve puertas que traspasara Apollinaire para entrar al cuerpo de Madelein?


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¿Dónde surge el amor en estos contextos? El dónde no es trivial, cada vez es más frecuente escuchar ¿Dónde lo conociste? ¿Dónde se encuentran? ¿Se encuentra el amor en un bar, en una caminata, en la universidad, en el trabajo, en una aplicación?

Efectivamente el tiempo y los lugares de ocio son los que más escasean en la sociedad del cansancio y del rendimiento. No hay tiempo para las caminatas sin destino, solo se autoriza el caminar si permite un desplazamiento a un lugar determinado. No hay tiempo para conocer a alguien, los rituales del cortejo se han trasladados a los espacios virtuales, donde perfiles y portafolios se despliegan. Es más fácil clasificar al potencial amante que invertir en su desciframiento.

¿Qué ficciones construimos que nos permiten inventar esta experiencia independiente del lugar? Y ¿En qué medida esa invención puede resistir al mapa sexual de la ciudad que fija los recorridos, modalidades y cuerpos que se han legitimado para amar?

Más que descubrir el amor, me parece entonces que tenemos que volver a inventar el amor. En una sociedad en que la negación del dolor o el imperativo de la felicidad adoctrinan a los amantes ¿Qué amor se puede inventar? Si abundan los consejos del tipo “si duele no es amor” ¿Este amor anestesiado puede ser al mismo tiempo erótico?

Cuando hay una proliferación de recetarios amorosos y de etiquetas amorosas: amor nutritivo, amor tóxico, amor patriarcal, poliamor, amor heteronormativo, homo amor, el amor queda atrapado en su sobreidentificación. Amor signo es un amor no agujereado, es un amor ideologizado, un amor que ha perdido su naturaleza polivalente o poliafectiva o “su odioenamoramiento”

En este escenario, podría decir que cartografías errantes es todas esas preguntas y el deseo de inscribir o surcar posibilidades y variaciones de sentido, escapando de atrapar la experiencia amorosa como identidad de si misma. Me interesa precisamente lo que se juega en la micropolítica: lo que acontece en la política del deseo, de la subjetividad y de la relación con el otro. Hablar de cómo nos movemos por la ciudad es necesariamente develar la geografía variable de lo que se fue acentuando durante todos estos años, sucesiones de entramados de exclusiones y segmentaciones que constituyen esta cartografía perversa.

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